Neumas: cómo leer la música que se escribió antes que el pentagrama

En un monasterio del siglo IX, un monje copia un libro de cantos. Sobre cada sílaba del texto latino traza unos signos diminutos: puntos, ganchos, ondas. No son notas como las de hoy — no dicen exactamente qué altura cantar. Son recordatorios del gesto de la melodía para alguien que ya la conoce. Esos signos se llaman neumas, y de ellos nace toda la escritura musical de Occidente.

¿Qué es un neuma?

Un neuma es un signo que representa una nota o un grupo de notas cantadas sobre una misma sílaba. La palabra viene del griego pneuma, «soplo» o «aliento»: el aire de una frase cantada de un tirón. Los primeros neumas (siglos IX y X) se escribían in campo aperto, «en campo abierto», sin líneas: flotaban sobre el texto indicando si la melodía subía, bajaba o se mantenía, y con qué articulación. Servían a quien ya había aprendido el canto de oído; no para leerlo a primera vista.

¿Por qué no usaban un pentagrama?

Porque todavía no existía. Durante siglos el canto se transmitió de memoria, de maestro a discípulo, y los neumas eran una ayuda para no olvidar, no un sistema para leer desde cero. El salto llegó cuando alguien trazó una línea que fijaba una altura de referencia — normalmente el fa o el do — y escribió los neumas encima y debajo de ella. A Guido d’Arezzo, un monje del siglo XI, se le atribuye haber llevado esa idea hasta un sistema de cuatro líneas (el tetragrama) con dos claves. Con eso, por primera vez, cualquiera podía cantar una melodía que nunca había oído. Es la base de la notación cuadrada que el canto gregoriano sigue usando.

Los neumas que conviene reconocer

  • Una nota: el punctum (un punto) y la virga (un punto con un rabito vertical).
  • Dos notas: el pes o podatus (dos notas, la segunda más aguda; se cantan de abajo hacia arriba) y la clivis (dos notas, la segunda más grave).
  • Tres notas: el torculus (la del medio es la más aguda: sube y baja), el porrectus (la del medio es la más grave: baja y sube), el scandicus (tres ascendentes) y el climacus (tres o más descendentes, dibujadas como puntos en diagonal hacia abajo).

Hay muchos más — y combinaciones entre ellos —, pero con estos ya se lee buena parte de una pieza.

¿Se siguen usando hoy?

Sí. La edición oficial de la Iglesia, la Editio Vaticana (el Graduale Romanum de 1908), usa notación cuadrada sobre cuatro líneas: neumas «modernizados», pero herederos directos de aquellos signos medievales. Y desde mediados del siglo XX el estudio de los neumas más antiguos volvió al centro con la semiología gregoriana de Dom Eugène Cardine, monje de Solesmes: leer en los manuscritos de los siglos IX y X (Laon 239, Sankt-Gallen 359) el ritmo y la expresión que los copistas quisieron dejar. Fruto de eso es el Graduale Triplex (1979), que imprime sobre cada canto la notación vaticana y, encima, los neumas de dos manuscritos antiguos.

¿Se puede aprender a leerlos sin saber música?

Sí. Es de las primeras cosas que se enseña en una schola: no hace falta solfeo para empezar a distinguir un pes de una clivis. Se aprende cantando, con el libro delante, como se ha hecho siempre. Podés explorar miles de cantos con su notación en la base GregoBase; y si querés entender primero cómo suena y de dónde viene todo esto, lo contamos en ¿Qué es el canto gregoriano? y en Los 8 modos gregorianos.

Preguntas frecuentes

¿Neuma y nota son lo mismo?

No exactamente. Una nota moderna indica una altura y una duración precisas. Un neuma indica un grupo de notas sobre una sílaba y, en los manuscritos antiguos, sobre todo el gesto y la articulación de la frase.

¿Por qué el canto gregoriano se escribe en cuatro líneas y no en cinco?

Porque su ámbito melódico es más reducido que el de la música instrumental posterior: con cuatro líneas basta, y así lo fijó la tradición.

¿Qué es la notación «cuadrada»?

La forma que adoptaron los neumas al escribirse con pluma sobre el tetragrama, con cabezas de nota más o menos cuadradas. Es la que se usa en el Liber Usualis y el Graduale Romanum.

Para terminar

Los neumas no son una curiosidad de museo: son una forma de escribir música pensada para el canto, para la palabra y para la oración. La Schola Cantorum La Soledad los lee y los canta cada semana al servicio de la liturgia en la Parroquia Nuestra Señora de la Soledad, en San José. Seguinos en redes o escribinos si querés que te avisemos cuando se abran las próximas inscripciones a la formación.